Mauricio Marcolini
El barrio cívico ha sido siempre cuna de nuevas tendencias. A través de su historia y evolución hemos podido observar los cambios que han transformado a Santiago en una urbe multicultural.
Comenzó primero con el gran aumento de sudamericanos quienes en su mayoría provenientes de Argentina y Perú, se fueron mezclando entre los chilenos por las céntricas plazoletas. La razón de su llegada se basó principalmente en el hecho que buscaban dejar las malas condiciones de vida que tenían es su país, siendo Chile el destino en cual decidieron buscar una nueva oportunidad.
Así comenzamos a ver diariamente a personas de color negro o a escuchar aquellos extraños acentos que ya se han mezclado entre nosotros, pero que hace 15 años hubieran llamado notoriamente la atención.
Pero el flujo de extranjeros no se estancó en la llegada de latinos buscando una nueva vida, por el contrario, dio un gran giro albergando a personas totalmente diferentes. De esta manera, una gran cantidad de jóvenes de entre 18 y 30 años le dieron un nuevo giro al intercambio cultural existente en el centro de Santiago.
Europa, Estados Unidos y Australia fueron de pronto e inesperadamente las principales fuentes que exportaron ciudadanos a nuestro país, creando el último punto a través del cual el barrio cívico se transformó definitivamente en el sitio cosmopolita de nuestra capital.
Una nueva cultura
Hoy en día no es extraño ver en los supermercados del centro una gran cantidad de jóvenes caucásicos intentando elegir entre la gran variedad de vinos que hay a la venta, su idioma nos hace pensar “seguramente son estadounidenses” pero contrario a esto, en su mayoría son europeos y australianos.
Generalmente no tienen más de 30 años, viajan solos y no saben mucho de Chile, llegan aquí sólo en su afán de conocer Sudamérica.
Frente a esta posibilidad, todos señalan a nuestro país como primera alternativa de visita ya que es sabido en sus países que aquí encontrarán un sitio sumamente seguro dentro de la región.
Wievke Scholz es una chica de 24 años, de piel blanca, pelo negro y ojos azules. Su español es casi perfecto, aunque no ha podido disfrazar el tono “agringado” que la identifica a la brevedad.
Ella es alemana y decidió venir a nuestro país porque se enteró por una amiga que nos había visitado que aquí encontraría una gran variedad de paisajes, lo cual luego de se segunda visita, recalca airosamente. “Me encanta Chile, sobre todo Torres del Paine y Puerto Varas.” Señala.
A la vez nos cuenta que la mayoría de sus compatriotas vienen a nuestro país porque es un paso obligado entre Europa y Oceanía.
Ésta es la razón que trajo a Hitasch Masdri a Santiago. Él trabajó durante un año en un banco Londinense para poder recorrer el mundo.
Tras su paso por Tahití, Camboya e Isla de Pascua, llegó a nuestra capital hospedándose por razones económicas en una hostal en el Barrio Cívico.
Señala que antes de venir no tenía conocimiento alguno del país y se sorprende al ver que es “muy desarrollado”. Cree que nuestro metro es uno de los mejores del mundo y no logra entender como en la calle hay tantas parejas besándose. Finalmente recomienda a los europeos visitarnos, pero en ese momento se queja al recordar que no ha podido respirar debido a la polución.Distinto es el caso de Daniel. Su madre chilena dejó sus raíces y se caso con un estadounidense. Esta razón ha traído a este chico de 22 años a Chile en reiteradas ocasiones.
Aquí, trabaja en una hostal para extranjeros, aprovechando de aprender algo de español y a la vez juntar algo de dinero.
Al responder qué es lo que sabía del país antes de su primera visita, se ríe a carcajadas ya que según cuenta, cuando le dice a sus amigos de New York que está acá, ellos le dicen “¿¡Chile!?... pero si ahí no comida, niños no ropa.”Esto sin duda es una realidad y muchos de los extranjeros que llegan diariamente creen que nuestra realidad es parecida a la que se vive en países tan pobres como los africanos. Al irse su visión es totalmente distinta y en la mayoría dice “Santiago es igual que Europa.”
Es de esta manera que se vive en el Barrio Cívico este nuevo fenómeno que llena las hostales del sector dejándolas sin una cama disponible. A la vez genera un gran intercambio cultural en una ciudad, que a través de este barrio sigue abriéndose camino hacia la globalización.
Sitios de Interés
http://www.spanish.hostelworld.com/index.php?source=googleadwordses&gclid=CKjl1be2oJsCFRlinAodDDQRDQ página de hostales
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