Aspectos físicos, prueba de aptitudes, un concurso interno, tres años mínimo en la institución y una gran constancia son los requisitos fundamentales que tiene que poseer un carabinero que quiera pertenecer a la rama de la Guardia de Palacio, según Ernesto Cubillos oficial en retiro que integró esta sección entre el periodo de 1993 y 1998.
Por Pablo Carvajal Vargas.
Dependiente de la Escuela de Carabineros, los Guardias de Palacio, como su nombre lo indica, tienen la obligación de resguardar la Casa de Gobierno, a la Presidenta y a cada uno de sus ministros. Sin embargo, en comparación con los carabineros de servicio normal, dentro de las funcionalidades de esta labor, existen complicados procesos de admisiones, beneficios y perjuicios.
Primero que todo, como lo menciona Ernesto Cubillos, quienes quieran ser parte de
esta sección deben cumplir con una antigüedad de tres años, tener una estatura mínima; 1.70 para el caso de las mujeres, 1.80 en los hombres. Además ambos individuos, deben ser esbeltos, fornidos y de buena presencia. Eso en la parte física, en la intelectual, cada funcionario postula a través de un concurso dentro de la Escuela sin importar el cargo que tengan y, por medio a una prueba de conocimientos (normas, criterios policiales, psicológicas), son seleccionados. No obstante, el oficial en retiro asegura que los atributos externos, como los corporales, son más importantes, “al dar las pruebas uno se da cuenta que a pesar de que algunos compañeros pasaban sin sobresaltos los exámenes, igualmente no eran seleccionados y eso principalmente porque para desarrollar esta función la institución apunta de todas maneras, a una buena imagen”.
Primero que todo, como lo menciona Ernesto Cubillos, quienes quieran ser parte de
esta sección deben cumplir con una antigüedad de tres años, tener una estatura mínima; 1.70 para el caso de las mujeres, 1.80 en los hombres. Además ambos individuos, deben ser esbeltos, fornidos y de buena presencia. Eso en la parte física, en la intelectual, cada funcionario postula a través de un concurso dentro de la Escuela sin importar el cargo que tengan y, por medio a una prueba de conocimientos (normas, criterios policiales, psicológicas), son seleccionados. No obstante, el oficial en retiro asegura que los atributos externos, como los corporales, son más importantes, “al dar las pruebas uno se da cuenta que a pesar de que algunos compañeros pasaban sin sobresaltos los exámenes, igualmente no eran seleccionados y eso principalmente porque para desarrollar esta función la institución apunta de todas maneras, a una buena imagen”.Ya en La Moneda, los carabineros quedan a cargo de un capitán que los guía dentro del Palacio, dos tenientes y un par de sub oficiales. El sistema de organización es a través de turnos de 48 horas, las que se segmentan en rotaciones de puestos a cada una hora. Tras esto les corresponde un día libre, puesto que en esos dos días de trabajo tienen que dormir en habitaciones dentro del mismo palacio, “el trabajo es desde las ocho de la mañana al izar la bandera, hasta las seis de la tarde, hora en la que se baja el pabellón nacional. Los que están en el frontis parados, pasan a otras labores dentro de la Casa de Gobierno, algunos descansan, a otros les toca la vigilancia de uno de los patios y así a cada funcionario se le asigna una tarea hasta finalizar la hora laboral, en la que se procede a dormir ahí mismo en el Palacio”. Afirma el policía retirado.
Beneficios y Perjuicios
Aún cuando el proceso de postulación para llegar a ser un Guardia de Palacio es complejo, el integrar esta sección viene acompañado de algunos beneficios, como el económico y el familiar. “Obviamente al realizar esta función contempla un incremento en el sueldo, este es de un 35% en relación con el cargo que se tenga al momento de componer la seguridad en La Moneda”, enfatiza Cubillos, agrega además que , “otro punto favorable, tiene relación con la tranquilidad que significa para los seres queridos, ya que siendo un Guardia, no se arriesga la vida como lo hacen otros compañeros que tienen que estar en las calles combatiendo el crimen”. Sin embargo, no todo es perfecto, “una de las cosas que más fastidiaba cuando pertenecí a la Guardia de Palacio, eran esos interminables turnos, quedaba cansado y sólo tenía un día libre. Lo otro es que uno echa de menos estar en la calle, la acción que esto conlleva, uno se hace carabinero para ese tipo de cosas”, dice.
Honores y anécdotas
Lo que contempla este punto suele ser lo más llamativo de la Guardia de Palacio. Sus presentaciones en cada Cambio de Guardia son un espectáculo para los Santiaguinos y turistas que se apostan en la Plaza de la Constitución. Personas que se deleitan a cada 48 horas a las 10 de la mañana, que es el periodo de un cambio con otro, en donde los carabineros realizan una ceremonia institucional desde 1936. A esta, se suma el cortejo hacia la Presidenta de la República el cual se ejecuta cada lunes a las ocho de la mañana.
Otro aspecto llamativo es el mito de los Guardias que se colocan parados en el frontis, en relación a que no pueden moverse, ni siquiera responder a alguna agresión, “eso no es un mito, la verdad es que no podemos movernos, responder preguntas ni golpes. Para eso está un sub oficial siempre resguardándonos en caso de que eso se produzca. Pero nosotros no podemos reaccionar”, enfatiza el ex uniformado.
Los carabineros pueden ser Guardias de Palacio todo el tiempo que ellos gusten o hasta que sus superiores así lo estimen. Sin embargo, hay un requisito primordial para mantener el puesto un largo tiempo, “para cuidar la pega (sic), lo que más debes cuidar es la facha, ya que sin ella, la carrera como Guardia te durará menos que un suspiro, siempre hay que mantener la buena presencia” concluye Ernesto Cubillos, oficial en retiro y ex Guardia de Palacio.
*****Fotos: http://www.carabinerosdechile.cl/
Miles de personas con tranco rápido que conversan, que gesticulan, que ya piensan en las próximas horas de les esperan por delante, que pasan indiferente por delante de los que no conocen. Indiferentes a un perro que a esa hora, a pasos de la estatua del Presidente Jorge Alessandri, duerme sin preocupaciones.




